Mil perdones a mis niñas españolas. Ayer fui tan maleducada que ni siquiera os pregunté qué tal habiáis pasado los días de fiesta.
Nosotros pudimos añadir el martes al lunes y miércoles festivo así que nos fuimos unos días a casa de la abuela. Y para tantos días con una previsión meteorológica tan mala era necesario llevar algo de labor con que entretener los atardeceres. ¿Pero qué?
El punto de cruz descartado porque mirad cómo quedó mi bastidor:
Así que decidí coger la bolsa con mis últimas lanas y comencé una manta de ganchillo para el sofá. Ya os había dicho que no la haría de grannies, que iba a descansar de hacer tantas uniones y rematar tantas lanitas. Y me decanté por hacer una manta de ondas.
Es tan agradable de trabajar esta lana... Y según avanzas, además de la satisfacción de ver cómo crece la manta, lo bueno es que te vas tapando con ella. Que hay que ver ¡qué frío hace! Y nada crocheteando, crocheteando, que llevo media manta...
Por cierto, me he saltado el régimen de compras y ya tengo nuevo bastidor a la espera de ser forrado con la cinta. Lo he comprado con unos anclajes más fuertes, a ver si me dura un poco más.



















































