Erase una vez una jirafa llamada María que estaba sola.
De repente vino el pajaro Loli, que le dijo:
- Conozco a una cebra llamada Veloz, seguro que quiere ser tu amiga.
María fue a buscar a Veloz pero se encontró con un obstáculo. El Señor Hipopótamo le dijo que si quería encontrar a Veloz debería seguir el mapa que estaba enterrado en la montaña Hierba Verde. María fue a la montaña Hierba Verde donde una bruja le dijo que si quería el mapa tenía que traerle una rosa del Valle de las Espinas. Si no no le dejaría coger el mapa.
María fue al Valle de las Espinas pero se encontró con el Hada Marisol. Marisol le dijo que la única rosa que tenía estaba entre muchas espinas. María le dijo al hada que no pasaba nada ya que con su cuello largo llegaría hasta la rosa. María cogió la rosa y se la llevó a la bruja. La bruja le dio una pala para que cavara en la cima. María cavó y cavó y cavó hasta que consiguió el mapa. Después regresó donde estaba el Señor Hipopótamo quien le dijo que para encontrarla necesitaba un barco. Entonces María tuvo que ir al puerto a pedir uno. Volvió donde estaba el hipopótamo y puso rumbo en busca de Veloz. Miró su brújula y la puso sobre el mapa. El mapa decía que para encontrar a Veloz tenía que ir hacia el norte, todo recto. Así lo hizo María. Al llegar junto a Veloz se hicieron amigas, jugaron a la pelota, jugaron al pilla-pilla y al escondite.
Desde entonces María no volvió a estar sola.
Desde entonces María no volvió a estar sola.
Fin
¡Qué angustia me daba por la pobre jirafa! Menos mal que todos los cuentos de los niños tienen un final feliz ;-)


